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sábado, 3 de septiembre de 2016

Promesa o venganza?

Nicølás León habría de
figurar aquí en un texto,
sin embargo, el sistema
gubernamental de este
país en algunas de sus
dependencias castiga a
su personal con horarios
nocturnos de 12 horas.

Por lo cual promete
una venganza que
describa de manera
metaficcionaria lo
acontecidø.



El Saltimbanque decrépito, es el seudónimo de Nicolás León. Un tipo al que su vanidad no le deja hablar mucho de sí, pudor fetiche!. No ha participado mucho en nada o quizá poco en todo, prefiere la lejanía y las distancias,observar y tomar notas mentales para olvidarlas y que regresen a él sin acordarse de donde vienen.

viernes, 1 de julio de 2016

CØRAZÓN EXCECRADØ

Por El Saltimbanque Décrépito


El espejo de cuerpo entero colgado tras la puerta contestaba lo preguntado por sus poses y ademanes, el espejo de marco cuadrado era ojos y miradas, lámina de plata pulida que podría mentir sin intención. Decidió creer lo que dijo el espejo: Eres sensual. Su placer estaba también en ese pudor experimental y valiente, un tanto inocente, en el que su derriere lo era todo. Alguna vez un puñado de chicos salieron de la nada en la calle y caminaron detrás de ella, le apeteció sentir su pequeño culo frotarse dentro de la falda del colegio y obligó a sus muslos a moverse ajustados hacia adentro, apretando, sosteniendo su pequeño y dócil cielo, cerró los ojos y quiso quedarse en las miradas de los chicos.
Era novia de un efebo dulce y tierno que a veces mostraba osadía y tocaba sus nalgas brevemente, con piedad y temor, en ella su mente volaba emborrachando sus ojos, imaginaba el manoseo feroz y vehemente del efebo tembloroso que empalmaba sus nalgas mientras besaba su cuello delgado y dispuesto..., aquello fue sólo un instante. El candor del chico la molestaba un poco, prefería la osadía de los hombres mayores, ésos que en el bus o en la calle la miraban con deseo y le decían cosas obscenas, palabras que excoriaban su piel joven y tersa volviéndola una masa de agujeros para ser penetrada. Eso le gustaba, la duda y la imagen plantada por las palabras alrededor de su belleza y su tibio Valhalla.





El Saltimbanque decrépito, es el seudónimo de Nicolás León. Un tipo al que su vanidad no le deja hablar mucho de sí, pudor fetiche!. No ha participado mucho en nada o quizá poco en todo, prefiere la lejanía y las distancias, observar y tomar notas mentales para olvidarlas y que regresen a él sin acordarse de donde vienen. Ilustración del libro Por favor cuida de Mamá de Kyung-Shook Shin.

miércoles, 20 de abril de 2016

SOBRE LO DESPRECIABLE Y MARAVILLOSO DE LEER Y ESCRIBIR por El Saltimbanque Décrépito


De un tiempo para acá y gracias a las redes sociales la mayoría escribe, jamas se había escrito tanto en la historia de la humanidad. Esas mismas plataformas virtuales dan voz a muchas personas. En la opinión de Umberto Eco “Las redes sociales le dan el derecho de hablar a legiones de idiotas que primero hablaban sólo en el bar después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Ellos eran silenciados rápidamente y ahora tienen el mismo derecho a hablar que un premio Nobel. Es la invasión de los necios”., también Giovanni Sartori advierte sobre el peligro de tener una generación de jovenes tan dependientes de la red, están dejando de ser homosapiens para empezar a ser homovidens, formando una sociedad que cada vez más pierde la capacidad de abstraer...


La necesidad de escribir necesariamente viene del hecho de leer, asi debería de ser, la lectura hace al individuo completo, dialogar lo hace listo y la escritura apuntala lo anterior, sin embargo cada vez se lee menos en México y se escribe más por contradictorio que parezca, muchos ahora aprecian la poesía y hasta se organizan lecturas de poesía con micrófono abierto al asistente, se leen poemas pero no se habla de poesía, la poesía sirve de pretexto para otra cosa, también es común que se recurra al reposteo de una imagen del texto de un libro que alguien si leyó, y que tuvo a bien regalarlo para que miles lo pongan en sus muros.


Los individuos mas educados académicamente no son excepción de caer en lo homovidens y de entrar en las filas de las legiones de idiotas, la educación en las universidades no garantiza que alguien tenga buen juicio, que sea una persona mas profunda y no una tabula rasa. Ante tal adversidad y carencia de ideas al universitario como al que no lo es le surge lo “pícaro”, para aparentar saberlo todo y escabullirse, les surge lo Cantinflas. 

De donde surge entonces la necesidad de escribir algo que pueda valer la pena en una sociedad que no fomenta la cultura?, Como hacer que nazca una verdadera necesidad de leer?, Como hacer que un razonamiento o un poema logre persuadir sin imponer?. El sueño de quien empieza a escribir que tras saber que alguien lo lee cambie y camine las calles de manera distinta. Escribir y ser leido esta mas allá de querer ser reconocido por esa habilidad, es mas bien una acción de mendigar y ser humilde a la vez. Por eso es que muchas de las personas que no leen creen que la poesía (tan simple y sublime) es cosa facil, que no se necesita estudiar para ser poeta, y que quienes la hacen son de tipos sin quehacer, ricos huevones.


Por eso leer y escribir es despreciable por un buen numero de personas de todos los sectores y actividades, desde algún personaje político que tiene gran sueldo e influencia en la sociedad pero no libros, hasta el fumador mal pagado que gasta más en tabaco.
Pareciera ser que empezar a leer y escribir para estos sectores poco habituados a hacerlo es extraño, inasequible a su realidad, inalcanzable, prefieren albergar la duda o preguntar al “de libros”, al matado, al estudiado, al que si fue a la escuela, para salir momentáneamente de esa duda pero sin sentirse dueños de sus ideas y palabras. Esta vez la practica necesita de la teoría. Cuenta la historia que Tales de Mileto al ir observando el cielo en compañía de una muchacha cayó al interior de un pozo, siendo el hazme reír de quién pudo rescatarlo. En ese momento se le pudo criticar a Tales por conocer el cielo pero no la tierra. Los hombres de libros y de curiosidad intelectual pertenecen a esa parte de la vida que parece estar en otra sintonía, en otra realidad. Se cree que los conocimientos de la geometría desarrollados por Tales habrían servido a los egipcios para la division y parcelación de terrenos ...


Leer y escribir, cultivarse, nos hace seres de más peso en el mundo, de más presencia, nos da más sentido como seres humanos.



    


El Saltimbanque decrépito, es el seudónimo de Nicolás León. Un tipo al que su vanidad no le deja hablar mucho de sí, pudor fetiche!. No ha participado mucho en nada o quizá poco en todo, prefiere la lejanía y las distancias, observar y tomar notas mentales para olvidarlas y que regresen a él sin acordarse de donde vienen.



miércoles, 10 de febrero de 2016

TRIBULACIÓN

Tribulación


Una mañana tras presenciar un accidente pensó en su muerte, un asaltante, un revés, algo que fulminase su corazón..., la idea no le aterraba, le gustaba pensar en como moriría, su mente decoraba con detalles, suspiraba cuando una de sus muertes le parecía romántica.

Al día siguiente acudió al trabajo, concentrando sus actividades en sobrevivir un día más en aquel sitio tan mecánico. Por la noche acudió a una reunión de amigos y prestó atención a cada palabra, a cada gesto, a las sonrisas, de vez en vez intervenía en la charla y mencionaba algo breve, profundo y reflexivo, cómo si fuesen epitafios. Se sintió solo. De repente hubo algo vulgar en el aire que no le agradó, se levantó del sofá y salió del bar, sus amigos esperaban que estuviese afuera fumando un cigarrillo, haciendo una llamada, vomitando. Se había ido sin decir nada, estaban acostumbrados a su lejanía, a su risotada pegajosa que terminaba súbitamente sin desaparecer en sonrrisa.

Tenía novia, una chica estudiada pero poco culta, tranquila y simpática, sus paseos eran monótonos, el sexo no era algo común en ellos, él prefería ver pornografia al llegar a casa, sólo queria su compañía, la sonrrisa y el abrazo, no le importaba gastar dinero en citas y cursilerías. Decía quererla al igual que pasaba saliva. No conocía los placeres de las prostitutas. Era agradable al sexo femenino pero le aburría el trabajo de conquista, prefería a su novia santurrona y lenta que allí estaba siempre, quizá era cuestión de tiempo volverla un símil de las actrices porno con aspecto inocente, de ojos bonitos y sucias en la cama. Con ella se sentía mejor persona. Alguna vez ella desde su esperanza de convertirlo en un hombre efusivo y amoroso le habló de hijos, de vivir juntos, matrimonio, pero empezó a llover y el asunto se quedó en un charco ...

Siempre faltaba algo en su vida, en sus conversaciones con los demás, en los libros que leía y en los que no había podido comprar. Las charlas de su madre eran recuerdos de su infancia y el aborrecía ese pasado en la memoria de la vieja. No tenía padre, no le interesaba conocerle. Tenía camaradas pero al final caminaba solo en la acera rumbo al bus, era buen trabajador y sus compañeros lo consideraban ingenioso pero detestaba los halagos. Había algo que se amargaba en él. No tenía razones validas para pensar en un futuro con mujer e hijos.

Era tan solitario y no buscaba el abrazo ni el pleito. Las inclemencias le parecían nimiedades. Se enamoró muchas veces, siempre correspondido pero solía echarlo a perder. Sabía perfectamente que había algo gris en él. Extrañamente se sentía pleno en las tardes nubladas. Amaba a su familia con rigor geométrico y callado. Disfrutaba de las bromas y era buen bromista. Pretendía ser justo casi hasta la division atómica. Sabía que algo no iba bien consigo. Nada le agradaba lo suficiente, siempre todo era incompleto, su vida necesitaba algo y nada a la vez, estaba atorado en los momentos lúgubres, deshilaba momentos, unía palabras dispersas en las conversaciones, analizaba las sombras de las palabras, capturaba ecos de ideas.

Pensaba cada vez más en su muerte, en los efectos familiares de suicidarse, en el llanto ridículo de su madre, en el florista quien haría su cruz, en si su departamento seria vendible tras su muerte , en sus deudas con los bancos, en su novia gris, enlistó personas que creia que irían a su entierro. En cerrar o no la tapa de la computadora antes de colgarse de la baranda.

No sabía si guardar en pdf, en doc o imprimir este documento…


        Ilustración : Sibyá Cypsela



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El Saltimbanque Décrépito es el seudónimo de Nicolás León. Un tipo al que su vanidad no le deja hablar mucho de si, pudor fetiche!. No ha participado mucho en nada o quizá poco en todo, prefiere la lejanía y las distancias, observar y tomar notas mentales para olvidarlas y que regresen a él sin acordarse de donde vienen.